No solo Modelismo Naval. La Historia tambien cuenta

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martes, 1 de noviembre de 2011

Comentario de F.Navarrete.
Los grandes intelectuales, que en nuestra historia los hay en importante número, suelen dejarnos mensajes muy reflexivos sobre la realidad de nuestra sociedad y su comportamiento. Recientemente mientras consultaba la cartilla marítima de D.Martin Fdez. de Navarrete, me detuve en un pasaje del prologo, que entiendo muy acertado y que define perfectamente una situación que se hace constante en nuestra sociedad, a pesar de la evolución de los tiempos y el creciente conocimiento, los comportamientos siguen siendo reiterativamente  perniciosos, en el manejo de las administraciones de todo tipo.
La desidia y el temor abrigado en función del posible prejuicio ocasionado en contra de nuestros propios intereses, ha generado el ocultamiento de los propios descubrimientos y estudios, que habrían enriquecido nuestra sociedad, sin embargo se han perdido en legajos de bibliotecas y archivos, cuando no han sido sustraídos para obtener beneficios particulares de gentes poco escrupulosas.

Toda una explicación de los avatares de nuestras vicisitudes históricas.
F. Navarrete con gran clarividencia nos explica lo que ha ocurrido lastimosamente en archivos y bibliotecas, museos y palacios.
Empecemos por el final: " cuando no, han sido sustraídos para obtener beneficios particulares de gentes poco escrupulosas".
Incluso en la actualidad, gentes, de escrupulos poco recomendables, se han situado en atalayas desde donde otear la mejor forma de sacar partido de esa situación dominante, y obtener unas migajas por la venta fraudulenta de documentos, legajos y obras de arte que debían custodiar y proteger, traicionan la confianza en ellos depositada.
Hay un tipo de individuos que accediendo a un determinado trono, llámese gerente, concejal, administrador, alcalde, diputado, o gobernante, o cualquier puestecillo en el que se controle algo de valor, no pasan el corte de la honestidad que se les supone y no paran de  extraer aquello que mas les interesa para su beneficio exclusivamente personal.
Un reciente, y sangrante caso fue el del Odissey, legajos extraídos de un archivo, que debiera ser considerado Gloria Nacional, el de Indias, fue vilmente violado, para beneficio de una empresa del extranjero, por algún funcionario que parece perdido en la maraña de la administración. Siempre ha habido casos de esta índole, si bien en ciertas épocas el control del legado histórico resultaba complicado, hoy en dia no se explica que con las medidas de seguridad siga ocurriendo semejante tropelía.

Otra forma de devaluar el patrimonio de todos consiste en la apropiación indebida de documentos y legajos para uso personal, dichos tesoros documentales viajan en maletas o baúles a bibliotecas particulares para uso y disfrute personal, menospreciando la utilidad histórica que en su lugar, legalmente custodiado, pudiera tener. Estos personajes indecentes se benefician de los primeros, y ocultan el legado histórico a las gentes que tienen derecho a conocerlo, a historiadores que relatarían verdades desconocidas, modificarían otras, que por falta de información veraz están deformadas, y muchas leyendas caerían por su pedestal injustamente merecido.
La desidia: Pecado omnipresente en gobernantes y mandatarios, eclesiásticos y militares, clérigos y jueces, que no siendo estos temas  preferencia de sus opciones, han abandonado los legajos y su custodia de manera lamentable perdiendo así parte de la memoria de la historia, haciendo dejación de su cometido, han permitido con su pasividad que desaparezcan documentos como quien borra una marca de lápiz con una goma en un papel.

En cuanto a la referencia que realiza sobre el “posible temor al prejuicio sobre los propios intereses”, es digno de relatar, que en una parte importante de nuestra historia, los gobernantes se han comportado con auténtica cobardía ante la presión de países que nos estaban comiendo el terreno del que fuera nuestro imperio hasta acabar por desmantelarlo, y asi construir ellos el suyo. Siendo, como éramos, la potencia dominante en los siglos 16 al 19, el comportamiento de los gobernantes fue siempre cicatero, cobarde y tacaño, no supieron ver dónde estaba la solución de los problemas, siempre fueron por detrás de los acontecimientos, y de la misma forma que perdimos el control de la periferia perdimos el control de nuestra propia historia.
Esto no es un lamento, es una realidad, mientras no se solucione el problema de la rapiña al estado, seguiremos en franca caída, y quién sabe si además, seguiremos desmembrándonos. 
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